Poner los garbanzos en remojo el día anterior.
Cortar la cebolla en brunoise.
Pelar el ajo y cortar en brunoise.
Lavar, secar y cortar el perejil en brunoise.
Calentar abundante agua con sal en una cazuela, sin que alcance el punto de ebullición.
Añadir los garbanzos al agua caliente y cocer hasta que estén blandos, de 90 a 120 minutos. Mientras en una sartén con un poco de AOVE pochar la cebolla hasta que esté ligeramente dorada, incorporar el ajo y terminar de cocinar 10 minutos más, con cuidado de que no se queme el sofrito.
Agregar este sofrito, la hoja de laurel y el arroz a la cazuela donde cuecen los garbanzos. Cocinar 18 minutos. Rectificar de sazón si fuera necesario.
Servir caliente espolvoreado de perejil picado.
0 raciones